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Mamada del activismo

Posted by | Activismo, LGBTI | comentarios

Muchas veces me han preguntado qué pienso de ser una activista de la comunidad LGBTI e inmediatamente viene a mi la pregunta ¿yo cuándo decidí ser una activista del LGBTI?

Para muchos el hecho de que yo represente un ícono dentro de la comunidad, no solo por el fallo de la corte constitucional a mi favor acerca de ir al colegio con uniforme de niña, sino por mis videos, mis decisiones de vida, a veces polémicas, otras veces más pausadas y concienzudas, me involucra directamente en las causas pro LGBTI y aunque no puedo negar que me gustaría mucho trabajar sobre todo por la comunidad transexual colombiana que día a día se ve más vulnerada pero que también cada día crece más, también me queda imposible negar que el “activismo” es algo en lo que no estoy interesada.

¿Por qué? Bueno, principalmente porque no creo que los derechos se ganen solamente usando los estrados judiciales y que si bien aún nos falta mucho para que nos reconozcan las mismas garantías que como seres humanos tenemos, un juzgado no es la única parte donde se debe luchar por ellas.

También porque no entiendo cómo muchos representantes de la comunidad LGBTI quieren tumbar los estereotipos que recaen sobre nosotros desde hace muchísimo tiempo justamente haciendo lo mismo que la gente “normal” critica; y con esto me refiero a las marchas del orgullo gay, el año pasado estuve en la de mi ciudad Medellín y después de asistir puse un tuit: “vamos a la marcha envueltos en plumas y seda y a besarnos entre todos para que nos vean como iguales”, empecemos por algo, en nuestro día a día no todos salimos envueltos en trapos de colores o semidesnudos, dentro de nuestra comunidad hay abogados, médicos, periodistas, pintores, ingenieros y muchos más que NO se sienten identificados con la parafernalia y el teatro de esta ¨celebración” y aunque está bien que se use ese espacio para mostrar muchas cosas, no podemos pretender que los heterosexuales que miran aterrados por las ventanas el desfile, vean esto como algo que hacemos muchos en nuestro día a día.

Y lo más importante, porque creo que la aceptación se gana con actuaciones, con hechos, con la tranquilidad de ser personas de bien, de respetar a nuestros semejantes, de demostrar que lo único que nos diferencia de los heterosexuales es la decisión que tomamos de con quién queremos tener sexo, o como en mi caso que soy transexual, de aceptar lo que nuestro cuerpo nos exige y nuestra mente nos dice que es lo correcto.

Por eso más que sentirme una activista del LGBTI me siento una activista del ser humano, de esa mujer invisible que sale todos los días a trabajar y conseguir la comida para sus hijos, ese padre que madruga a las 4 de la mañana a trabajar, esa niña que va a estudiar soñando con terminar la universidad, el niño que juega con muñecas y sueña ser una princesa, de todos esos que somos y que no podemos gritarle al mundo por miedo a ser discriminados.

XOXO

Kimmie.